El paisaje de La Muralla está formado por montañas imponentes como Las Parras, donde se encuentra el punto más alto a 2,064 msnm, y por una red de bosques que funcionan como fábricas naturales de agua. Las microcuencas del refugio abastecen comunidades enteras, y su bosque nublado mantiene condiciones frescas y húmedas durante todo el año.
Caminar por sus senderos es recorrer ambientes donde la neblina abraza los árboles y donde el sonido del agua acompaña cada paso. El plan de manejo destaca que la zona núcleo está destinada a preservar las condiciones más prístinas del ecosistema, mientras que la zona de amortiguamiento regula actividades humanas que pueden afectar el bosque.
os visitantes pueden disfrutar de recorridos donde observan orquídeas, mariposas, hongos, aves y paisajes montañosos que cuentan la historia ecológica del lugar. Es un destino perfecto para aventureros, fotógrafos, estudiantes y familias que buscan una experiencia auténtica y tranquila.


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