La Muralla es un santuario para especies únicas y en algunos casos exclusivas de este refugio. Entre los tesoros faunísticos destaca la lagartija endémica Norops muralla, descubierta en 1999 y presente únicamente en estos bosques. También se encuentra la serpiente venenosa Atropoides indomitus, registrada en las montañas de La Muralla y Botaderos.
El refugio es igualmente importante para los anfibios: protege dos especies endémicas exclusivas, la salamandra Bolitoglossa decora y la pigmea Nototriton lignícola, ambas registradas en elevaciones superiores a los 1,400 m. Además, se han identificado especies de alto valor ecológico como Incilius leucomyos, un sapito endémico regional.
Para los amantes de la observación de aves, La Muralla es un tesoro. Aquí se han registrado mas de 200 especies, incluyendo el quetzal, la pavilla, la pava de monte y colibríes como Lampornis amethystinus, que encuentran en el bosque nublado un hábitat ideal.

Cada encuentro con la fauna del refugio es una oportunidad para comprender la fragilidad y el valor de conservar ecosistemas únicos en Honduras.

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